Y volver a ver tu espalda desnuda, la misma espalda en la que dibujaba lo inimaginable, la que guardaba cientos de secretos en cada cicatriz, lunar y hueso. Recordar, por enésima vez cómo se derritió tu sonrisa al verme pasar aquel 17 de agosto. Añorar, incluso, tus labios rozando mi nuca, echándome tu último suspiro del día antes de quedar profundamente dormido. Me perdía en la comisura de tus labios cuando lo hacías. Podría afirmar sin lugar a dudas que eres la única persona en este puto mundo capaz de enamorar a alguien sin necesidad de sexo, alcohol o drogas, ni siquiera precisabas de palabras. Te bastaba con tu último suspiro y tu primer ronquido para tenerlas a todas rendidas a tus pies. No necesitabas pedirles que se metiesen en tu cama, lo hacían ellas solitas.
Las muy guarras querían probar un poco de ti. Arrasar con lo poco que dejé yo, pero... ¿sabes? Ninguna conseguirá hacerte sentir nunca lo que yo, ninguna de ella logrará llegar tan adentro de ti que te produzca escalofríos el pensarlo, ni siquiera despertarán el más mínimo interés en ti, ya sabes, te conozco, y sé tan bien como tú que son un polvo y adiós.
En este instante me jugaría el puto cuello a que me echas de menos, a mi, a mis besos, a mis caricias. Sí, esas que te podían volver loco o tranquilizarte como al que más. Que fui la única que se quedó cuando todo marchaba mal, la que pasaba en vela noche sí noche también para despertarte cuando tu rostro se tensaba porque las pesadillas acechaban, la que daba la vida por ti, joder.
Podría achacarte a ti nuestra "ruptura"... por llamarlo de alguna manera, ya que tú mismo lo decías una vez tras otra, "no somos pareja" lo repetías día sí día también sin importarte el daño que esas simples palabras pudiesen ocasionar en mi interior. Me gustaría echarte a ti las culpas, aliviar mi dolor interno y acelerar la cicatrización de mis heridas pensando y creyendo que tu fuiste el causante de este desastre. Me encantaría pero no puedo. Soy incapaz de gritarte lo que hiciste mal y salir huyendo ya que mi cerebro sigue enumerandome mis fallos noche tras noche, sin dejarme siquiera respirar.
El día que te perdí, conocí a una dama, insomnio la llamaban. Desde entonces, me visita cada anochecer, y, al parecer, lo seguirá haciendo durante mucho tiempo.
En este momento, sólo necesito escribir para desahogarme, para liberar tensiones, sacar todo el rencor que llevo dentro y acumularlo en unas cuantas frases, pero lo único que sale de mi ahora...es dolor. Tal vez el rencor se acumule en mi interior hasta el día en que nos volvamos a cruzar. Porque lo haremos, tarde o temprano nuestros caminos volverán a encontrarse, ya sabes. El destino es jodidamente caprichoso y ni tú ni nadie puede cambiarlo. Cuanto menos deseas algo con más frecuencia ocurre y viceversa.
...y bueno, con esto, digo adiós, adiós a otro día más sin ti sin tu aroma, sin tu piel, ni tus besos... ni tus suspiros.
viernes, 12 de septiembre de 2014
...querían probar un poco de ti. Arrasar con lo poco que dejé yo.
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